“El Ulúa me arrebató a mi angelito, se nos
fue”, expresó Félix Daniel López, padre del niño
del mismo nombre de dos años que se ahogó ayer
en el patio de la casa de su abuelo en el barrio
2 de Julio de El Progreso.
Con voz entrecortada y lágrimas en sus ojos,
el progenitor relató que serían las 4 de la
mañana cuando el pequeño Félix Daniel habría
bajado de su cama y caminó por las gradas de un
barracón propiedad de su familia, mientras el
nivel de agua de la llena del Ulúa sobrepasaba
los tres pies.
Para mala suerte en el sector no había fluido
eléctrico por fallas en el sistema de la Enee,
lo que dificultó que el pequeño se percatara del
peligro y al bajar cayera sin que sus
progenitores y demás familiares que dormían se
dieran cuenta de la ausencia de “Danielito,”
como ellos le llamaban.
Fue hasta las cinco de la mañana que
encontraron su cuerpecito flotando en las sucias
aguas.
El padre del menor es miembro de una reconocida
familia de artistas de El Progreso, ellos se
dedican a fabricar instrumentos musicales,
además tienen un grupo de música ranchera de
nombre Mariachi Flores.
Dolor
“Era un niño listo, él me acompañaba cuando
yo trabaja en la fabricación de instrumentos,
cantábamos juntos la canción Cielito Lindo de
José Alfredo Jiménez, le gustaba mucho”,
expresó.
El niño será sepultado hoy en horas de la
mañana al son de violines y guitarras del
Mariachi Flores, como un último deseo de su
padre que le entonará la melodía que a él en
vida tanto le gustó y que ya comenzaba a cantar
con sus primeras y cortas palabras “Cielito
Lindo”.
Evacuaciones
Las embravecidas aguas del caudaloso río Ulúa no
sólo ha dejado luto y dolor a ese hogar, si no
también más de 12 mil evacuados en los largo y
ancho del municipio.
Ayer los elementos del Cuerpo de Bomberos no
se daban abasto ante tanta necesidad de decenas
de personas que clamaban ayuda para salir de las
comunidades inundadas del sector de Finca Tres,
La Cuatro, La Ocho, La Once, al sur de El
Progreso.
Similar situación se registraba en las
comunidades del sector norte en donde los
habitantes esperaban por lo menos una lancha
para salir de la zona a un lugar seguro. José
Adolfo Padilla, comandante de los bomberos,
dijo: “hacemos todo lo que está a nuestro
alcance para ayudar a los habitantes”.
Mientras eso ocurría, en las oficinas del
Comité de Emergencia Municipal, Codem, otro
grupo de personas trabajaba en la distribución
de alimentos para los damnificados que se
encuentran en los 24 albergues en la ciudad.
Varias organizaciones humanitarias se han
unido para ayudar a los afectados por las
llenas, entre éstas las iglesias católica y
evangélica.