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IGUALDAD DE
OPORTUNIDADES
La articulación racional de las relaciones entre hombres
y mujeres es uno de los factores
que influyen en el desarrollo y bienestar de una sociedad. Los
indicadores de desarrollo incluyen la situación de las mujeres porque
existe una correlación evidente entre desarrollo e igualdad de
oportunidades entre hombres y mujeres.
La articulación racional de estas relaciones responde a criterios
basados en la razón y realidad social, no en la naturaleza o la
costumbre.
Uno de los cambios más llamativos que ha experimentado la sociedad en
últimos años es el de la situación de las mujeres. Su nivel de formación
constituye un formidable avance, tanto para las empresas como para un
país que apuesta por un crecimiento basado en el valor de la formación y
la innovación.
Las empresas están empezando a descubrir que las mujeres no sólo están
muy cualificadas sino que son importantes ya hay muchos datos que
demuestran que con la aportación de las mujeres se aumenta la
productividad y la cuenta de resultados, utilizando inteligentemente el
valor añadido de la formación, la capacidad y el factor humano, las
mujeres consecuentemente darán un paso adelante al mismo ritmo que el
país. Una sociedad sostenible es la que tiene en cuenta las necesidades
de los seres humanos La reivindicación de mayor calidad de vida y de
tiempo personal es cada vez más audible.
La igualdad entre mujeres y hombres empezó a ser un objetivo no sólo de
las organizaciones feministas; El fomento de las relaciones con
Organismos Internacionales ha venido desarrollando el principio jurídico
universal de igualdad entre mujeres y hombres, reconocido en diversos
textos y compromisos internacionales sobre derechos humanos.
Desde entonces, se ha desarrollado una tarea esencial que consiste en
hacer consciente a la sociedad de las diferencias entre hombres y
mujeres, de las desigualdades y de la discriminación de género. Se han
promovido cambios en aspectos importantes de la vida económica, social,
política y cultural de las relaciones entre mujeres y hombres y con el
entorno; Pasados casi veinticinco años, las mujeres tienen garantizados
hoy derechos de los que estuvieron excluidas en el pasado y por los que
han trabajado con firmeza. Las instituciones y la opinión pública son
cada vez más conscientes de que, aunque las mujeres y los hombres sean
diferentes, la desigualdad y la discriminación de género son
incompatibles con la democracia.
Se han dado pasos significativos para la igualdad de oportunidades y
derechos entre uno y otro sexo, y se han producido grandes avances en
las políticas de igualdad, pero todavía existen retos importantes
relacionados con las necesidades, los intereses, los deseos y las
demandas de las mujeres.
El acceso a servicios como salud y educación ha mejorado
considerablemente y se puede considerar paritario, no así, sin embargo,
los resultados. La mejora del nivel educativo de las mujeres no se
refleja de forma suficiente en su participación laboral y sus
condiciones laborales; tampoco, en el acceso a puestos de
responsabilidad en el ámbito político y económico o científico y
tecnológico, muy alejados de la necesaria paridad. Las mujeres tienen
más probabilidades que los hombres de verse atrapadas en
situaciones de exclusión social (pobreza, discapacidad, ruptura
familiar, inmigración o
prejuicios étnicos, entre otras), que afectan al pleno ejercicio de sus
derechos de ciudadanía.
Ante este panorama queda un largo camino por recorrer hasta alcanzar la
igualdad efectiva entre mujeres y hombres. La sociedad está todavía
impregnada de estereotipos y roles de género que colocan a las mujeres
en una posición de desventaja con respecto a los hombres, y dificultan
el disfrute completo de sus derechos como ciudadanas.
Esta discriminación es inaceptable y se continuará reproduciendo, a
menos que la sociedad en su conjunto se proponga erradicarla, Impulsando
campañas de sensibilización e
información de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres,
dirigidas al entorno empresarial , sindical y político, no sólo por
razones de justicia democrática, sino también para evitar el despilfarro
que supone, en una sociedad que aspira a ser avanzada y moderna, el
prescindir de la capacidad, la inteligencia y la contribución de las
mujeres que constituyen la mitad de la ciudadanía seria un error
imperdonable.
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